Archive for Março, 2006

Inteligencia militar (1)

“Nosotros no contamos cuerpos”
General Tommy Franks, Comandante en Jefe de de las Fuerzas Americanas en Iraq.

Nosotros SÍ

Heil Vaika!!

La reciente ampliación de la Unión Europea nos depara sorpresas desagradables. Desde mayo del 2004 Letonia forma parte de la Unión Europea y como consecuencia su presidenta, Vaika Vike-Freiberga, ha tenido que retirar su apoyo a los actos que desde su llegada al poder en el año 2000 celebran los Legionarios de las Waffen SS de Letonia todos los 16 de marzo. Hay que salir bien en la foto.
El gobierno letón considera que las divisiones de las Waffen SS letonas eran “combatientes patriotas” que en la II Guerra Mundial lucharon contra la ocupación soviética. Tanto es así que recientemente ha publicado un libro en colaboración con la embajada norteamericana titulado “Historia de Letonia en el S. XX” en donde se reescribe el holocausto hasta el punto de decir que el campo de concentración de Kurtenhof, en Salaspils, era una “prisión en donde se reeducaba a los delincuentes” y se califican las instalaciones como “campo de trabajo correctivo”. El “correctivo” consistía en experimentos con niños y en el extermino de más de 100.000 judios, prisioneros rusos, gitanos y miembros de la resistencia.

Vaika fue elegida democráticamente, algo muy habitual entre los nazis.

Cuellicortos

A menudo me sorprendo cuando me percato de que mantengo mi capacidad de sorpresa. Yo, que no estoy de vuelta de nada porque nunca llegué a ningún sitio, debo rendirme ante el pensamiento lateral de esos que Liz Taylor llamaba “cuellicortos” en “La gata sobre el tejado de zinc”: los niños. Perdón: los niños/as.

Con frecuencia, en los desplazamientos en coche de toda la familia, se hace uno de esos silencios cómodos que solo son posibles cuando todo está correcto y no nos sentimos obligados a romperlo con ninguna chorrada. Hay confianza, que se dice. Hoy en uno de esos silencios, quiso la suerte que nos detuviéramos en un semáforo a la altura de una pintada que ponía “La RTVG es homófoba“. Cometí la imprudencia de romper ese cómodo silencio y le pregunté a mi novia, que también miraba la pintada, si sabía de qué iba el asunto. Ni idea, me dijo. Sabe dios, dije yo.

Era evidente que ante semejante alarde de explicaciones y concreciones por nuestra parte la niña mayor pusiera a trabajar su cabecita en el asiento trasero buscando la pregunta justa que nos pondría a prueba y para la que ya estábamos preparando la respuesta más pedagógica posible. Así fue. Al poco la oímos. -Mamá. – Dime hija. – ¿Qué es la RTVG?

Problemas y soluciones

Hay veces que, sin saber cómo ni porqué, el hielo cruje bajo nuestros pies. Sin embargo, la mayor parte de las veces consideramos que no deberíamos sorprendernos de que ésto ocurra y nos castigamos a nosotros mismos. Pero cómo no me di cuenta antes. Esto ya lo veía yo venir. Siempre somos capaces de encontrar mil razones para justificar una situación complicada, pero a pesar de todo nos vemos superados por ella.

Quizá el problema sea precisamente ése: dedicamos demasiados esfuerzos a encontrar las causas del problema y pocos a solucionarlo. Pensamos, con razón, que encontrar las causas nos ayudará a plantear mejor la cuestión y a no volver a cometer el mismo error. Pero si nos dejamos llevar por la fuerza de una lógica que no puede ser rebatida por que ya ha sido confirmada por los hechos, corremos el riesgo de que esos mismos hechos se hagan cada vez más patentes y más difíciles de resolver.

Atajar los problemas de raiz significa, ni más ni menos, evitar el problema. Cuando el problema ya existe no se puede, hay que buscar otra solución. Mejor dicho, una solución. Solución entendida como un estado de cosas en el que nos sintamos más cómodos. Siempre la hay, sino, es que estamos muertos.

Yogures (que no yogurines)

Siempre me han llamado mucho la atención los coleccionistas. ¡Ese afán por ir recogiendo y clasificando cosas, esa pulcritud en el orden de lo recogido y ese orgullo al mostrarlo a los amigos! Sin embargo nunca he entendido muy bien la finalidad de coleccionar algo. Y no me refiero a esas grandes colecciones de arte o de coches antiguos o de sellos de hace milenios. Hablo de otras mucho más mundanas como la efímera vitrina de conchas que se junta en el verano o la de las latas de cerveza con polvo fosilizado de algunos bares.
Entre todas las colecciones que he visto la que más me ha llamado la atención fue una de vasos de yogur. La mayor preocupación del coleccionista no era que los vasos fueran raros o de marcas desconocidas. No, lo que buscaba eran las formas diferentes en que las empresas se decidían a describir el contenido del vasito. ¡Las formas diferentes de escribir “yogur”, vaya!

Lo curioso es que la colección era bastante amplia y abarcaba casi todas las combinaciones posibles que hicieran inteligible a qué se referían: yogour, yogourt, iogourt, yoghourt, yoghour, yogourth….

No sé si el coleccionista al que me refiero conservará semejante acumulación de variantes, pero estoy seguro de que si así fuera, tendría una colección única y, quién sabe, quizá hoy valdría millones.

Yo por si acaso me estoy planteando empezar a coleccionar productos de limpieza con ingredientes mágicos, como por ejemplo las “microperls” y el “oxi-action”. Nunca se sabe.

Memoria

Un día como hoy no puedo escribir, no sabría hacerlo, soy demasiado torpe.
Sólo puedo recordar un trocito del discurso de Pilar Manjón ante la Comisión de Investigación del 11-M en el Congreso de los Diputados

El terrorismo es, ante todo, la expresión de lo peor de la naturaleza humana y del desprecio ciego a la vida. Ni siquiera hace falta sentir su zarpazo en primera persona para decirlo con todas y cada una de las letras; sólo hace falta sentido común y sentido ético. Ellos son el último escalón de la degradación moral del ser humano. Sólo en sus retorcidas mentes puede caber la barbaridad de truncar ilusiones, sueños, esperanzas, inquietudes, deseos, risas, vida; y, a cambio, sembrar el dolor en miles de familias, bajo el nombre de alguna patria o religión; de mirar para otro lado, de justificarlo con inverosímiles y delirantes cálculos políticos.

Saldremos adelante, no lo duden, señorías. Lo conseguiremos, apoyándonos entre nosotros, con nuestras familias, con nuestros amigos y nuestros compañeros de viaje, durante este largo camino en el que nos ha metido la sin razón.

Y unos versos de Pedro Salinas.

Hoy las manos son la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos queda
el recuerdo de lo que han tenido.

Vándalos

Los adolescentes tratan de adecuar su personalidad a la sociedad en la que van a vivir sus vidas, en donde deben ser aceptados socialmente para, en términos biológicos, aparearse y procrear. Somos animales sociales.
La sociedad lanza incesantemente señales sobre lo que es aceptable y lo que no lo es, y cada adolescente recoge esas señales priorizando unas sobre otras según las referencias que tenga dentro de una escala de valores aprendida. Si esa escala de valores no está suficientemente consolidada al llegar a la adolescencia las señales son confusas.
La violencia, no siendo socialmente aceptada, está plenamente integrada dentro de las ofertas de ocio. Además se presenta siempre de la forma más real posible. En los juegos de ordenador los gráficos parecen reales. En las noticias reclaman tajantemente nuestra atención cuando ponen imágenes de atracos que, si no fuera porque “tenemos las imágenes en exclusiva”, no ocuparían ni medio segundo en el guión.
Esta exposición a la violencia como ocio se da además en un contexto en donde lo que antes quedaba en la esfera de lo privado ahora la gente se esfuerza por mostrarlo públicamente y de forma directa, sin filtros ni matices: esto es lo que hay y es TODO lo que hay. El insulto y la agresión verbal en la cara del prójimo es sinónimo de honestidad mientras que la cortesía lo es de falsedad e hipocresía.
Sólo se rinden cuentas ante el público. No ante un maestro, ante la madre, el padre, dioses o patrias. No, el mensaje que reciben los adolescentes es que lo que importa es que nos admire el público.
Resumiendo, tenemos violencia, exaltación de la realidad por encima de la fantasía, la agresión como valor y el público como destinatario. Con estas señales a un adolescente confuso solo le hace falta un móvil con cámara y una conexión a internet para pensar que se está integrando socialmente.
Lo de grabar las barbaridades con el móvil puede que sea una moda. Si lo es pasará y será sustituída por otra, pero si el contexto es el mismo solo cambiará la forma.
Somos animales sociales.

Pálido punto azul

La imagen de al lado es para mí la visión más nítida que jamás haya tenido de lo que es en realidad el planeta Tierra. Sonreíd, ese puntito azul pálido que se distingue en el centro somos nosotros, todos. Nos sacó la foto la sonda Voyager1 después de situarse más allá de la órbita de Plutón tras un viaje de 13 años. Era el 14 de febrero de 1990. San Valentín.

Carl Sagan (¡cómo no!) se encargó de recordarnos que
Eso es nosotros. Sobre él vivieron sus vidas todo lo que amas, todo lo que sabes, todo aquello de lo que has oido hablar, cada ser humano que existió. Toda nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada pareja enamorada, cada madre y padre, hijo esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí,.. en una mota de polvo suspendida en un haz de luz…

El calentamiento global, la escasez de agua potable, la contaminación, el peligro nuclear, el agujero de la capa de ozono pueden hacer que ese puntito deje de verse. Entonces, sólo quedarían las sondas Voyager como testimonio de que una vez existió la especie humana.

No tenemos alternativa, debemos parar el deterioro del planeta. No es ecologismo. No es política. Se trata de la lógica aplicada al más primario de los instintos: la supervivencia.

Machos dominantes

Pocas formas de dominación tienen el grado de aceptación y consentimiento de la parte dominada como la dominación masculina. La historia de las civilizaciones ofrece tantos ejemplos de esto que hay quien lo considera algo inherente a la naturaleza humana, y llegan a comparar la diferenciación de roles entre sexos de los animales con las de los seres humanos concluyendo que “es algo natural”.

Tampoco faltan científicos que se esmeran en encontrar diferencias tanto físicas como intelectuales que después son usadas por unos para justificar la adecuación de los roles ya establecidos, y por otros para romperlos estableciendo nuevos tópicos que solo son más de lo mismo.

Un sistema de dominación que acompaña a la humanidad desde hace tanto tiempo y que aún hoy, cuando empieza a ser cuestionado, encuentra justificaciones a poco que se rasque, no puede ser ajeno a las construcciones humanas. De hecho todo el corpus social, político, económico, artístico y educativo está en mayor o menor medida influenciado por la forma de concebir las relaciones entre hombres y mujeres. La dominación masculina va más allá del espacio doméstico y se encuentra igualmente arraigada en esas construcciones. Por tanto se debe actuar simultaneamente en los dos ámbitos si se quieren cambiar las cosas. El problema es estructural, debemos cambiar las estructuras.

Por el momento, ante el sistema, hombres y mujeres parten de posiciones desiguales. ¿Debe el sistema tener en cuenta esas posiciones o actuar como si ya estuviéramos en igualdad de condiciones? ¿Será válida la discriminación positiva? ¿Alguien conoce un secretario de dirección?

A todos/as, reivindicativo 8 de marzo.

Fueguitos

El mundo es un mar de fueguitos.

Cada vez que dejamos que se apague una vida, una cultura, una lengua o un pueblo estamos haciendo un mundo más oscuro. Quizá por eso esté aumentando tanto la demanda de energía. Uno de esos fueguitos se encargó de apagarlos Endesa, cuando era dirigida por Martín Villa, al sacarse de en medio a los indios Mapuche.

Un catalán, Pau Casals, fue uno de los que se empeñó en mantener viva su propia llama, y por eso tocó El Cant dels Ocells en la ONU cuando aquí estaba prohibido por los que creen que España es Una.

La diversidad ha existido siempre. Lo verdaderamente novedoso, lo que está volviendo loco al mundo es la homogeneización. ¿Tendrá algo que ver en ésto el mercado?

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